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Caso Jeshua detona movimiento ciudadano contra las desapariciones en Izcalli

A más de dos meses de la desaparición de Jeshua Cisneros Lechuga, ocurrida el pasado 13 de noviembre a la altura de las empresas Alpura y Gatorade, sobre la autopista México–Querétaro, familiares, colectivos y ciudadanos realizaron el día sábado un evento cultural para visibilizar la crisis de personas desaparecidas que enfrenta el municipio, el estado y el país.

El encuentro, cargado de expresiones artísticas, mensajes de solidaridad y testimonios de familiares, se convirtió también en un espacio de denuncia pública.

Desde el caso de Jeshua, señalaron los organizadores, han comenzado a salir a la luz decenas de historias similares en Cuautitlán Izcalli: entre 80 y 90 personas cuentan actualmente con ficha de búsqueda activa, aunque la cifra podría ser mayor.

Uno de los símbolos centrales del evento fue un pequeño árbol que ha comenzado a ser conocido como “el árbol de la memoria”, en cuyas ramas se colocaron fotografías, nombres y mensajes dedicados a quienes siguen sin ser localizados.

Para los asistentes, este espacio representa no sólo el recuerdo de los ausentes, sino la exigencia permanente de justicia y acción por parte de las autoridades.

Madres buscadoras, familiares y activistas coincidieron en que, ante la falta de respuestas claras, el caso de Jeshua está dando origen a un movimiento ciudadano que trasciende al municipio y comienza a articularse a nivel estatal, con el objetivo de presionar para que las investigaciones avancen y se destinen más recursos a la localización de personas.

Durante el acto también se escucharon fuertes críticas hacia las autoridades municipales, a quienes acusaron de apatía y escasa participación en la atención a los familiares de víctimas.

Los reclamos se centraron en la lentitud de los procesos, la falta de acompañamiento institucional y la ausencia de estrategias visibles para enfrentar la problemática.

Entre aplausos, oraciones, veladoras encendidas y consignas, los asistentes rindieron un reconocimiento especial a las madres que encabezan las búsquedas, a quienes calificaron como el motor de esta incipiente movilización social. “No buscamos protagonismo, buscamos a nuestros hijos”, fue una de las frases que resonó entre el público.

El evento concluyó con el llamado a mantener viva la exigencia de justicia y a no permitir que los casos queden en el olvido, subrayando que Cuautitlán Izcalli se está convirtiendo en un punto de partida para una lucha más amplia contra la desaparición de personas en el Estado de México.

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