Basura, amenaza latente para Lago de Guadalupe

Cada año, ecología municipal saca 2 mil 400 metros cúbicos

La basura que todos los días llega a la presa del Lago de Guadalupe y la maleza que se genera en la zona, representan una “amenaza latente” para este cuerpo de agua; todos los días, una cuadrilla de 14 trabajadores de la dirección de Ecología del Gobierno municipal, realiza labores de limpieza para que la contaminación no crezca ni se acumule.

Mitzi Anda Rubalcava, directora de Medio Ambiente de Cuautitlán Izcalli, informó que cada año, se recolectan alrededor de 2 mil 400 metros cúbicos de desechos y maleza, con el fin de mantener limpio el lugar y que siga siendo un atractivo turístico de la zona.

La basura que se genera, primordialmente, es vertida a los ríos que alimentan a la presa, sobre todo, los que se ubican en el vecino municipio de Nicolás Romero; además de las personas que visitan este lugar los fines de semana, informó la funcionaria municipal.

 

BASURA DE TODO TIPO

En la ribera del Lago de Guadalupe son recolectados alrededor de 2 mil 400 metros cúbicos de maleza y residuos sólidos al año, generados por lugareños y visitantes que arriban a este sitio boscoso principalmente durante los fines de semana, informó Mitzi Anda Rubalcava, directora de Medio Ambiente de Cuautitlán Izcalli, quien hizo un llamado para no tirar basura y mantener limpio el lugar.

A través de un comunicado oficial, la funcionaria detalló que además de retirar desechos como unicel, pet, plástico, llantas, ropa y hasta aparatos electrónicos, se recoge maleza, lirio acuático y la planta acuática conocida como “lentejilla”.

De septiembre a diciembre, explicó Mitzi Anda Rubalcava, “es cuando se produce este vegetal, que sirve de alimento de microorganismos, peces y aves migratorias que llegan al lugar, como garzas y hasta pelícanos, pero que debe ser controlado porque se expande rápidamente y disminuye la concentración de oxígeno, requerido por peces y plantas”.

Cuando llega al 50 por ciento de cobertura del lago, explicó, es indicativo de que la “lentejilla” debe ser retirada. Afortunadamente en 2016, no llegó a este porcentaje, al igual que el lirio, que ya está muy controlado.

Mitzi Anda recordó que, desde 1997, el gobierno estatal implementó el programa de retiro del lirio acuático en el Lago de Guadalupe, y en 1999, la presa pasó a resguardo de las autoridades municipales para su limpieza, actividad que todos los días realiza una cuadrilla de 14 trabajadores de la dirección de Medio Ambiente, en la ribera y en el espejo de agua del Lago de Guadalupe.

Destacó que su dirección mantiene constante cercanía con los colonos para formar conciencia de la importancia de preservar limpio el cuerpo de agua y la ribera en una ciudad donde habitan casi un millón de personas, además de que “entre más limpio, el lugar se vuelve más atractivo turísticamente”.

La Presa de Guadalupe recibe descargas residuales principalmente de los municipios de Atizapán de Zaragoza, Nicolás Romero y del mismo Cuautitlán Izcalli, por lo que la Comisión Estatal de Aguas del Estado de México (CAEM) lleva a cabo, en diversas etapas desde 2008, una obra integral de saneamiento en el sitio.

Consiste en conectar el colector sur con el del norte, alrededor de la Presa, mediante una tubería que tendrá la capacidad de trasladar hasta 400 litros por segundo de aguas residuales a la planta de tratamiento, evitando que éstas lleguen al embalse.

Cabe destacar que con la finalidad de prevenir desbordamientos, inundaciones y focos de infección, también son limpiados y desazolvados los canales para agilizar el desfogue del agua pluvial.

Izcalli es uno de los pocos municipios del Valle de México que cuentan con cinco cuerpos de agua: las lagunas de Axotlán y La Piedad, el lago Espejo de los Lirios y las presas de Guadalupe y Ángulo.

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