Lo que en papel se contrató como la “construcción de arcotecho en pista de patinaje del Parque Benito Juárez”, en la colonia Ensueños, en Cuautitlán Izcalli, parece que terminará siendo -al menos visualmente- una velaria con estructura tubular y lona tensada.
El contrato de obra pública número MCI/DDUI/LPN-14/FAISMUN1-14/CONTRATO-012/2025, firmado el 18 de agosto de 2025, establece con claridad que los trabajos debían concluir el 17 de octubre de 2025, con un plazo de ejecución de 60 días naturales.
Hoy es 27 de febrero. Octubre, noviembre, diciembre, enero y febrero. Cuatro meses después, la obra no está terminada en su totalidad, pero ya casi queda lista.
Arcotecho o velaria
En el documento oficial se habla de un “arcotecho”, término que comúnmente refiere a una estructura metálica con lámina curva tipo industrial. Sin embargo, lo instalado en la pista de patinaje corresponde más a una estructura tubular ligera con cubierta de lona arquitectónica tensada, es decir, una velaria.
La diferencia no es semántica. Un arcotecho tradicional implica:
Arcos estructurales metálicos.
Cubierta rígida (generalmente lámina galvanizada o pintro).
Mayor resistencia estructural.
Lo que se observa en el parque:
Postes perimetrales tubulares.
Membrana textil tensada.
Si el proyecto ejecutivo contemplaba un arcotecho convencional y terminó en velaria, la autoridad tendría que explicar si hubo modificación de proyecto, ajuste técnico o simplemente una redefinición del concepto.
El contrato establece lo siguiente:
• Inicio de obra, 19 de agosto de 2025;
• Término: 17 de octubre de 2025. No se trata de días, sino de meses. Cuatro meses de retraso.
La pregunta es inevitable: ¿Se aplicaron penas convencionales por incumplimiento?, ¿Existe prórroga formalmente autorizada?, ¿Se modificó el calendario de obra?, ¿La obra está oficialmente concluida o sigue en proceso?.
El contrato total asciende a 2 millones 235 mil 184 pesos con 42 centavos, aunque incluye también un techado en una primaria de San Sebastián Xhala.
Es decir, no es una obra menor ni simbólica; es una inversión pública que exige claridad técnica y cumplimiento en tiempos.
