Política

Hay “alerta roja” en Morena ante el mal gobierno de Daniel Serrano

* ¿Le apostará a la reelección o a un personaje nuevo para el 2027?

* Crece la mala imagen y el repudio ciudadano contra el presidente municipal de Cuautitlán Izcalli

El desgaste de la figura del alcalde de Cuautitlán Izcalli, Daniel Serrano Palacios, derivado de un gobierno que no ha respondido a las altas expectativas de la ciudadanía y del incumplimiento de la mayoría de sus promesas de campaña, coloca al partido Morena ante una disyuntiva: ¿será conveniente apostar por la reelección del presidente municipal o será mejor inclinarse por una figura nueva y fresca que permita apuntalar y revitalizar su movimiento?.

El escenario para Daniel Serrano Palacios no es nada alentador. El más reciente sondeo del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), específicamente la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU), coloca a Cuautitlán Izcalli en el último lugar nacional en eficacia gubernamental, acumulando tres trimestres consecutivos en esa posición. Nunca en la historia del municipio —ni desde que se realiza esta medición— se había ocupado ese sitio, y mucho menos durante tres periodos seguidos.

En el terreno administrativo, el gobierno municipal no ha sido ni efectivo ni transparente. En materia de seguridad, se ha intentado convencer a la ciudadanía más con discursos que con resultados. Se prometió reducir la incidencia delictiva en un 25 por ciento mediante un “método probado”, pero la realidad superó el discurso: en lugar de disminuir, la incidencia aumentó en un 4 por ciento.

En cuanto a las metas de obra pública, tampoco se han cumplido. Una parte importante del Plan de Obras aprobado para 2025 aún no se concluye. Además, varios proyectos de repavimentación ya presentan desperfectos, y algunos ni siquiera han sido inaugurados.

A ello se suma la opacidad con la que se ha conducido la administración. Al inicio del año se registró un incidente en Operagua y aún se desconoce el monto del daño ocasionado a la Hacienda municipal. Asimismo, persiste la negativa a transparentar contratos de servicios millonarios. En síntesis, no existe claridad en el manejo de los recursos de los izcallenses.

Pero el malestar no es únicamente administrativo, sino también político. Al interior de Morena en Cuautitlán Izcalli persiste una división profunda entre los grupos que respaldaron la candidatura de Daniel Serrano en la elección pasada. Muchos de esos liderazgos que apostaron por el retorno de la Cuarta Transformación al municipio hoy se sienten excluidos y defraudados.

La inconformidad no es menor. De manera pública y privada, algunos morenistas han denunciado incumplimiento de acuerdos políticos, concentración del poder en un solo grupo, desplazamiento de cuadros locales, la llegada de directores provenientes de otros municipios y la incorporación de perfiles con pasado panista en cargos clave como la Tesorería y la Dirección Jurídica, entre otros.

Para una militancia que construyó el triunfo bajo la narrativa de cambio, estas decisiones han sido interpretadas como una contradicción de fondo. La fractura interna ya no es discreta: es visible y ha llegado a oídos de la gobernadora Delfina Gómez y de la presidenta Claudia Sheinbaum.

El tablero rumbo a 2027

Ante este panorama, en Morena ya se analiza seriamente si resulta viable apostar por la reelección o si el desgaste obliga a buscar un relevo con menor desgaste político. Se ha informado que podrían realizarse al menos dos encuestas para evaluar personajes, trayectorias y compromiso con la 4T, considerando tanto aspectos positivos como negativos.

La figura y popularidad de Daniel Serrano Palacios no atraviesan su mejor momento. Basta observar las reacciones en redes sociales para advertir la animadversión que ha generado entre sectores de la ciudadanía. Su credibilidad se ha debilitado ante lo que muchos consideran mentiras, intentos de engaño y falta de resultados. (Salvo que se trate de “bots” o empleados municipales que intervienen en su defensa, la mayoría de los comentarios son negativos).

Por otro lado, entre los perfiles alternativos que han continuado trabajando en la construcción de un proyecto para Cuautitlán Izcalli se menciona a Samuel Delgado Cedillo, presidente de la Organización Mundial por la Paz y coordinador estatal del movimiento morenista “Construyendo el Segundo Piso de la Transformación”.

Desde la pasada elección —cuando manifestó su interés por contender por la candidatura a la alcaldía por la vía externa— ha mantenido trabajo tanto en el ámbito municipal como estatal, impulsando estructuras y programas con una visión más pragmática y con enfoque de iniciativa privada.

Entre los perfiles masculinos también se encuentra el exdiputado local Jorge García, quien en la contienda interna anterior buscó la candidatura y continúa trabajando desde su asociación civil.

Perfiles femeninos

En Morena también existen al menos tres perfiles femeninos que podrían competir por la candidatura; dos de ellas formaron parte de la terna pasada. Por un lado, la actual diputada federal Xóchitl Zagal Ramírez, quien cursa su segundo periodo en San Lázaro y se perfila como una contendiente natural.

Por otro lado, Valentina Loa Rivera, quien también participó en la terna anterior y llegó a la fase final de negociación, se ha consolidado y ha incrementado su presencia pública por sus posturas firmes en defensa de los principios de la 4T dentro del Ayuntamiento de Cuautitlán Izcalli. Actualmente es una de las regidoras más jóvenes del país y continúa ganando aceptación entre la población.

Finalmente, en los últimos meses ha sonado el nombre de la expriísta Alejandra del Moral Vela, quien se ha mostrado cercana a la presidenta Claudia Sheinbaum y ha sostenido encuentros públicos con figuras morenistas mexiquenses como Higinio Martínez. El acercamiento de quien ya fue alcaldesa de Cuautitlán Izcalli con la 4T ha llevado a especular que podría iniciar una nueva etapa política desde una eventual candidatura municipal, posibilidad que no se descarta.

A estas alturas de febrero, el ambiente político comienza a intensificarse. La decisión de Morena no será sencilla: ¿cerrar filas con un alcalde desgastado o abrir paso a un perfil que reconstruya la unidad interna y la confianza pública?

Porque si algo está claro en Cuautitlán Izcalli es que el 2027 ya comenzó. Y deberá enfrentarse con un respaldo interno fragmentado, una percepción ciudadana desfavorable y una evaluación oficial negativa en materia de eficacia gubernamental.

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