
A quien quieres engañar, si puedo leer la verdad en tus ojos, y sé que mientes… jajajajajajajaja… Cómo están mis fieles y cultos lectores… Pues qué les cuento y/o les digo… Hay transformaciones que ni en los realities de makeover se ven… jajajajajajaja…. En Cuautitlán Izcalli, por ejemplo, estamos presenciando una mutación política digna de estudio antropológico: el funcionario adusto, de gesto duro y verbo filoso, el represor e intolerante… descubrió de pronto el poder terapéutico de la tortilla recién salida del comal… jajajajajajaja… Seeee… Dicen los malpensados que en política abundan, que no fue iluminación divina, sino el eco lejano de las encuestas internas de Morena rumbo al 2027 lo que provocó el súbito ataque de simpatía de este personaje que sus compañeros de partido le apodan el Dany Moches de Atizapán… jajajajajajaja… Porque una cosa es gobernar con mano firme… y otra muy distinta es aparecer en los sondeos con números que no levantan ni con grúa hidráulica…. jajajajajajajaja… Bueno, esa de que está en el último lugar nacional en cuanto a efectividad, dicho por el INEGI, como que está duro de sacudirse, y para el tema que nos ocupa, es veneno puro… jajajajajajajaja… Pues bien, entonces ocurrió… El mismo personaje al que muchos recuerdan por su trato ríspido, su mecha corta y su gusto por bloquear críticos en redes sociales, reapareció de la noche a la mañana, o más bien, del anuncio de la reelección para acá, convertido en un simpático fingido influencer de barrio… jajajajajajajajaja… Cámara en mano y mensaje motivacional incluido… jajajajajaja… Y a la voz de “recorrido por periférico y hay que echar taquito”, compartió una historia como si acabara de descubrir la gastronomía urbana… y de paso, la cercanía con el pueblo… jajajajajajajaja… Un auténtico baño de pueblo, versión exprés, y región 4… jajajajajaja… La escena parecía sacada de un manual de comunicación política: “Muerda con naturalidad”, “sonría aunque se le caiga la salsa”, “que se vea espontáneo, jefe”. Todo, mientras dos ciudadanos imaginarios, pero demasiado reales, se miran de reojo y susurran: -¿Ese no era el que siempre andaba enojado y echando madres para todos lados; el represor de manifestantes?… —Sí… pero ya vienen las encuestas… jajajajajajaja… Porque el problema no es comerse una torta o un taco en el puesto callejero; el problema, es cuando la torta parece más estrategia que antojo… jajajajajajajaja… En los pasillos digitales, donde no hay filtro de Instagram que aguante, la cosa no pinta mejor. Cada publicación oficial viene acompañada de una lluvia de comentarios críticos, emojis con cejas arqueadas y carcajadas virtuales cada vez que aparece alguna encuesta milagrosa asegurando que todo marcha viento en popa. Y cuando la marea sube, dicen los usuarios, llegan los bloqueos y las eliminaciones como si fueran parte del menú del día… jajajajajajaja… Tal vez por eso ahora abundan las sonrisas. Tal vez por eso los videos son más cálidos, los recorridos más cercanos y los tacos más fotogénicos… jajajajajaja… La pregunta no es si el alcaide puede cambiar de actitud. Todos pueden. La pregunta es si el cambio es de fondo… o de salsa… jajajajajajaja… Por lo pronto, más de uno no se traga lo del funcionario severo al político abrazable; del ceño fruncido al mordisco monumental; del discurso rígido al “qué onda, banda”…. Porque en temporada de encuestas, ya se sabe: no hay obra pequeña… ni taco inocente…. jajajajajajaja… En lugar de estarse preocupando por las encuestas, más de uno debería echar las barbas a remojar, sobre todo, por lo que pasó con el alcalde de Jalisco y con el anuncio de la dirigencia de Morena, en el sentido, de que no hay nadie “intocable”, y si hay alguien que le entre a torcer la ley, pues que asuma las consecuencias… Te lo digo Juan, para que lo escuches Pedro… jajajajajajajaja… Por hoy ha sido todo amigos, nos leemos en ocho días como cada viernes. Bye.
