Estamos ante la última edición impresa del año y como hace décadas, este día nos levantamos con el ánimo a tope; muy agradecidos con la vida, con Dios, con los lectores, seguidores, patrocinadores, equipo, amigos y familia. Un año más se nos está yendo y nos está dejando muchas, pero muchas enseñanzas y lecciones.
En lo personal, no tengo más que agradecimiento porque los nuevos tiempos, nos han permitido comprobar que seguimos intactos y con la frente en alto; defendiendo ideales y convicciones. Los nuevos retos nos obligan a sacar lo mejor de nosotros y creo que lo estamos logrando; nos sentimos muy bien y orgullosos por lo que somos y representamos, profesionalmente hablando.
Sobre todo, en tiempos en donde algunos políticos muestran su cara de tiranos, que con piel de oveja caminan y se presentan, pero que ya en el poder, dejan al descubierto su verdadero rostro; sus verdaderos intereses sectarios y personalísimos; su vileza humana y demagogia.
Cuautitlán Izcalli tiene un pueblo noble y quizá por ello, ha sido víctima de vivales que sólo ven en él, un escaño para subir o hacer carrera política; ven en él, una “caja chica” o grande, para hacerse millonarios y después emigrar. Y como para algunos, el fin justifica los medios, no importa mentir, simular o pisotear los derechos de los ciudadanos.
Lamentablemente eso y más se ha vivido, aunque aún me queda la esperanza, de que vengan tiempos mejores, en donde haya mayor participación ciudadana y en donde los izcallenses, estén más interesados en lo que pasa en su municipio y actúen. Porque mientras haya apatía y desinterés, siempre se estará bajo el yugo de gente sin escrúpulos y narcisista abusando y aprovechándose de la gente.
Pues bien, cerramos el año con un sabor amargo y triste por el lamentable caso de la desaparición de Jeshua Cisneros Lechuga, un joven de 18 años que aún con su ausencia, ha enseñado mucho y ha visibilizado muchas carencias que tenemos como sociedad. De entrada, un gobierno que se ha visto incapaz de actuar como se debe, y que sólo reacciona para “salvar el pellejo” o recomponer la imagen.
Hemos visto que ante lo mediático del caso, con mucha cobertura nacional por cierto, se arman operativos especiales para hacer ver que se “está trabajando”; pero la respuesta tardía ante las circunstancias, desnudan la incapacidad y las áreas de oportunidad que hay en el gobierno. Porque no se trata de una política pública y de un buen sistema de impartición de justicia, se trata, de “calmar las aguas” y aparentar que se está actuando.
Por desgracia, por un lado, Jeshua sigue desaparecido; y lamentablemente, esos mismos operativos e interés, no se han visto por las otras personas desaparecidas que están en el anonimato y que suman más de 70 en este año, según los datos de las propias autoridades de Cuautitlán Izcalli.
Nos sumamos al dolor y la pena de todas esas familias que se encuentran en busca de sus familiares; en busca de una señal. Por desgracia, en el caso de Jeshua, la desconfianza está a tope por la presencia de patrullas en las últimas escenas de video que se tienen del joven.
A pesar de todo esto, de corazón, quiero desearles unas felices fiestas de Fin de Año; y ojalá que la Navidad, nos traiga esas buenas noticias que estamos esperando.
